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La newsletter sigue viva, tan viva como el email marketing. Con su estilo de boletín de noticias, es una pieza de comunicación versátil y dinámica para llegar a la bandeja de entrada de tu audiencia. En este artículo, te compartimos la guía práctica para que conozcas los errores frecuentes en newsletters y cómo solucionarlos para optimizar tus correos.

 

#1 No definir un objetivo

Claro que sí, es el error más común de todos los errores frecuentes en newsletters. ¿Por qué sucede esto? Porque no hay detrás una estrategia comercial con acciones de venta y marketing definidas. 

Cuando eso está claro, se nota: sabemos con mucha más certeza cómo queremos que se sienta la audiencia cuando lee nuestros correos, tenemos claridad de qué, cómo y cuándo comunicar. Y no menos importante: hacia dónde queremos llevar al público (spoiler alerta: esto lo retomamos en el punto número 2).

Para que tengas una guía, son tres los objetivos principales de un correo, y hay que definir bien cuál será el que guíe la newsletter: tráfico, interacción y venta.

 

#2 No incluir llamadas a la acción

Esto viene muy de la mano con el punto número 1 (porque, al final, todo tiene que ver con todo): si no tenemos en claro el objetivo del correo, será también difícil definir qué queremos que el público haga al llegar hacia el final.

Las llamadas a la acción se relacionan con los tres objetivos principales:

-Tráfico: la newsletter lleva a la audiencia hacia otro canal de comunicación, como blog de marca, canal de Youtube, podcast, IGTV, perfiles de redes sociales.

-Interacción: el correo está pensado para que la audiencia responda, ya sea una encuesta, un mensaje directo o incluso juegos.

-Venta: la acción directa es que la audiencia compre un producto o servicio, con una instancia previa de tráfico hacia una página de venta o de información de servicios.

 

#3 Preocuparse por la extensión

“¿Cuánto tengo que escribir?” “Si escribo correos largos, ¿las personas se van a desuscribir?”. 

La extensión depende de las preferencias del público: hay audiencias que prefieren textos con más cantidad de palabras y se abocan a su lectura sin problema; mientras otras, prefieren contenidos más dinámicos, como el video o el audio y puede que un texto largo les de pereza.

Nuestro consejo número 1: decilo lo más conciso que puedas. Acortá todo lo que puedas. Que el texto de la newsletter vaya al grano, sin importar la extensión. Conciso, entendible y ameno es el “bueno, bonito y barato” de los correos de email marketing.

Nuestro consejo número 2: si vas a desarrollar un texto muy largo, pensá si es más conveniente hacerlo en otro canal de comunicación. Por ejemplo, un texto largo puede transformarse en un artículo de blog (manteniendo el formato escrito) o puede ser el guión para un video de Youtube o un episodio de podcast.

Las preguntas claves son: ¿qué formato es el mejor para que la audiencia consuma este contenido? ¿Conviene hacerlo y “ganar” otro espacio de comunicación por fuera del correo”?

 

#4 No definir una periodicidad

La constancia es la tía del marketing (la madre es la planificación, ya saben). Tener una definición clara de cuándo enviar newsletters es el salvavidas para no mandar correos una vez y que después tu audiencia pase tres meses sin noticias.

¿Cómo definir la periodicidad? Hacelo teniendo en cuenta tu estrategia comercial: cuándo y cada cuánto necesitás llegar a tu audiencia para tener una comunicación sólida y sostenida que abarque las instancias de interacción tráfico y venta.

 

#5 Enviarlo siempre a toda la lista

Segmentación es tu nueva palabra clave. 

“Pero si envío la newsletter a toda la lista, ¿está mal?” Claro que no. Solo se trata de identificar si tu lista tiene distintos segmentos de público con los que una comunicación general sería el camino más fácil pero el menos exitoso.

Un caso muy común es cuando vendés productos a público mayorista y a público minorista. Puede que haya temas de interés para ambos, pero la manera de comprar de uno y otro público, no será la misma.

 

Con esta guía de errores frecuentes en newsletters y cómo solucionarlos estás varios pasos más cerca de llevar tus correos a un mejor rendimiento.

 

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